miércoles, 13 de octubre de 2021

 



El SISTEMA DE SEGURIDAD SOCIAL EN EL URUGUAY DEL SIGLO XXI

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 

Texto realizado por ATSS para ser presentado ante la Comisión de expertos en Seguridad Social Enero 2021 

Índice

Introducción

1. Principios y componentes del sistema de Seguridad Social.

2. Finalidad y objetivos del sistema de seguridad social.

3. La complejidad organizativa del Sistema de Seguridad

4. Los costos de gestión

5. Los determinantes del sistema

6. El debate sobre los parámetros del sistema

7. La reforma debe ser estructural e integral

8. El debate sobre aspectos Estructurales

9. Fuentes de financiamiento para el pilar contributivo de reparto

9.1. Aumentar las tasas impositivas y reducir los subsidios al capital

9.2. Aumentar los aportes patronales y disminuir las exoneraciones

9.3. Eliminar las transferencias de aportes del sistema de reparto al de ahorro

10. Fundamentos para eliminar las AFAP

10.1. Los perjuicios para los trabajadores uruguayos

10.2. Antecedentes internacionales para eliminar las AFAP

11. Propuestas

11.1. Preservar y fortalecer el sistema contributivo.

11.2. Eliminar la gestión privada y el lucro en el ahorro obligatorio:

11.3. Resolución de inequidades

11.4. Preservación de derechos

12. A modo de conclusión

(1) La información estadística que se utiliza en éste documento fue recabada en el proceso de investigación para la elaboración del mismo.

Dicha información mantiene su validez dado que no han existido cambios sustanciales en las variables analizadas.

Introducción (1)

El tema de la seguridad social es centro en la agenda de análisis de actores sociales y políticos a

nivel nacional e internacional. Las inquietudes y preocupaciones se centran tanto en el papel que

cumplen en la concreción de una política social de gran incidencia en la calidad de vida de población

como en el papel que cumple en el terreno de la economía y las cuentas estatales.

El análisis del actual sistema de seguridad social y las propuestas de modificación, contienen una

dimensión técnica y una dimensión política. Su naturaleza estrictamente social se ha construido a lo

largo de la historia buscando satisfacer necesidades y expectativas humanas que han sido imposible

de superar en el plano estrictamente individual. La búsqueda conjunta de respuestas a temas

comunes, especialmente de contingencias y riesgos que plantea el desarrollo de la vida humana con

mayores parámetros de expectativas en calidad y longevidad, ha sido el eje de su construcción y

continúa siendo el eje de preocupaciones. Preocupaciones que se plantean especialmente para la

clase trabajadora en tanto este sistema se plantea dar respuesta a los problemas que se plantean en

los momentos de mayor vulnerabilidad del ciclo de vida las personas o de crisis social.

Por ello, la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social, como operarios directos del sistema e

integrantes de la clase trabajadora, coloca en agenda un conjunto de ejes directamente vinculados a

la temática para abordar en su discusión:

1. Principios y componentes del sistema de Seguridad Social

El sistema de seguridad social no es sólo BPS. La ATSS entiende necesario promover el análisis de

todos los componentes del sistema desde una perspectiva integral, totalizante, direccionada por

los intereses de los/as trabajadores/as hacia la construcción de un sistema universal, integrado,

solidario y público, que fortalezca tanto las prestaciones económicas, sociales y de salud,

contributivas y no contributivas, a partir de un sistema de financiamiento progresivo y no-regresivo,

incentivando el valor de la Seguridad Social como componente esencial de una vida plena

fundada en un patrón de protección social que jerarquiza lo verdaderamente humano.

El análisis debe ser comparativo en lo que atañe a prestaciones sociales y económicas, tasas de

cobertura, niveles de beneficios y su vinculación específica a tasas de reemplazo (caracterizando el

nivel de suficiencia de las prestaciones) haciendo hincapié en la perspectiva de género y su impacto

en los problemas de la desigualdad, fuentes de financiamiento discriminadas por tipo de aportante,

descripción y dimensionamiento de subvenciones y exoneraciones y gastos administrativos de

gestión de cada subsistema.

Se trata de superar análisis unilaterales que se centran en el déficit del BPS y ocultan sus diferentes

componentes, contraponiendo intereses entre los/as trabajadores/as y entre los diferentes sectores

generacionales.

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2. Finalidad y objetivos del sistema de seguridad social

Aunque pueda ser tildado de obvio, la puntualización a partir del debate social y político de cuáles

son las finalidades y objetivos del sistema de seguridad social, permite dar orientación sobre las

definiciones de las prestaciones a brindar como de las fuentes de financiamiento a instrumentar.

Muy fácilmente se asimila el sistema de seguridad social a un gasto social o un egreso económico

prácticamente parasitario, que representa una gran carga para el Estado y cuyo déficit se valora como

pérdida estéril e improductiva. Con ello se desconoce no solo el valor social de la herramienta, su

aporte al proceso de reproducción social sino también la función que cumple en la mantención de los

niveles de productividad, en la distribución del ingreso, en el poder de compra y consumo de los

beneficiarios, en los niveles de salud y bienestar colectivo.

En este sentido es central continuar consolidando la seguridad social como eje vertebrador del

sistema de protección social desde una perspectiva de efectivización de derechos, incorporando su

papel en el desarrollo humano e la integración social al ejercicio de una ciudadanía sustantiva y no

desde una perspectiva de políticas asistencialistas.

3. La complejidad organizativa del Sistema de Seguridad Social

El sistema de seguridad social se encuentra organizado a partir de varias instituciones estatales, paraestatales

y servicios estatales. El Instituto de Seguridad Social (BPS) es el más importante vinculado a

la cantidad de prestaciones económicas, sociales y de salud, al alcance y cobertura, así como también

a su sistema de recaudación y financiamiento. Las cajas paraestatales están comprendidas la Caja

Notarial de Jubilaciones y Pensiones, la Caja Bancaria y la Caja de Profesionales Universitarios. Se

completa el sistema con la Caja de Servicio de Retiros y Pensiones Policiales y por la Caja de Servicios

de Retiros y Pensiones Militares. Cada uno de ellos atiende un conjunto variado de contingencias y

riesgos sociales (invalidez, vejez, sobrevivencia, maternidad, enfermedad, desocupación, etc.) a través

de distintas prestaciones económicas, sociales y de salud.

4. Los costos de gestión

Se reducirían en forma importante los resultados de la gestión del BPS si se cobraran las comisiones

que corresponden por los servicios que se prestan a otros organismos, para los cuales se realizan

procesamientos de información muy complejos y se recaudan fondos, entre otros, DGI, AFAP,

FONASA, INEFOP y Caja Profesional. Debe destacarse que, por el contrario, la DGI le cobra una Comisión

al BPS por la recaudación de los 7 puntos de IVA que están asignados al organismo.

El proceso de privatización de las certificaciones por enfermedad, a partir de 2017, implicó un aumento

sustancial de los costos por subsidio de enfermedad. El ahorro en salarios de médicos dependientes del

BPS fue mucho menor que los costos por el aumento de subsidios por enfermedad.

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El BPS realiza servicios de atenciones a la salud, tales como el programa de pesquisa neonatal de las

enfermedades que se llaman errores innatos del metabolismo, solicitado por el Ministerio de Salud

Pública, pero que lo paga el BPS y no el organismo que lo requiere.

Por otra parte, los registros contables de un conjunto de exoneraciones y reducciones de aportes

patronales que realiza el Estado para llevar adelante sus políticas de incentivos, básicamente, al

sector empresarial, se registran como déficit BPS y no como una transferencia de Rentas Generales

para cubrir los costos de las políticas del gobierno de turno.

5. Los determinantes del sistema.

Estructura Socio-Demográfica

Las proyecciones demográficas sobre el aumento del número de adultos mayores, como

consecuencia de las mejoras en la esperanza de vida, respecto al número de personas en edad de

trabajar son científicamente comprobables.

Dentro de esta relación el aumento de la esperanza de vida no puede ser caracterizado como un

problema. Si el aumento de la esperanza de vida ha sido una conquista de algunos factores del

desarrollo humano no puede ser elemento que se vuelva en contra para aumentar el tiempo de la

actividad laboral. Las personas no sólo vivimos más sino que además la incorporación de la ciencia y la

tecnología con nuevas formas de organización del trabajo muestran un aumento de productividad. El

principal elemento abordar a mediano y largo plazo, pero que tiene un impacto social muy importante

múltiples esferas de nuestra sociedad –por lo tanto no solo en el sistema de seguridad social – es el

descenso de la tasa de natalidad combinado con su concentración en los sectores más vulnerables.

La generación de políticas de estímulo y fortalecimiento de la tasa de natalidad tiene que ser tomado

como un tema de agenda social detener esta tendencia y transformarla con un signo positivo, con

políticas de apoyo y fortalecimiento del cuidado. Un elemento a tener en cuenta junto con esto es la

generación de estrategias de inclusión y promoción social de corrientes migratorias que el país está

recibiendo.

Los resultados del sistema de seguridad social están mucho más asociados al ciclo económico que a

la evolución de los indicadores poblacionales (envejecimiento de la población, consecuencia de la baja

de la mortalidad y la reducción de la natalidad), como lo demuestra el cambio en la relación activo pasivo

en el período 2003-2019.

El cambio en la edad de retiro, el retiro parcial y las combinaciones entre retiro y continuidad en el trabajo,

tienen más que ver con el mercado de trabajo y el ingreso familiar, que con la estructura de financiación y

gasto del sistema previsional.

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Estructura del Mercado de Trabajo

Comenzamos por plantear que no se puede tomar como base del análisis un contexto presente y

futuro negativo. El mercado de trabajo es un escenario en transformación cada vez más diversificado

y complejizado. La relación activo/pasivo dependerá básicamente del modelo de acumulación y de las

políticas de empleo que se apliquen.

Los datos de los últimos cinco años – la pérdida de 54.000 empleos y 22.929 (2) cotizantes – no son

estrictamente proyectables en el mediano y largo plazo. Téngase en cuenta que el número de

cotizantes en 2003 fue de 845.921 y en 2019 fue 1.454.201. En 2014, el año con mayor número de

cotizantes fue 1.477.130, apenas superior en 1,5% a los valores de 2019.

Sí en el año 2003 se hubieran hecho proyecciones lineales de la relación activo/pasivo, que en ese año

era 1,76, nadie hubiera sostenido que iba a aumentar a 2.70, pero eso fue lo que sucedió. Asumir que el

futuro del trabajo es el creciente desempleo y, por tanto, la reducción de los trabajadores activos es

una de las visiones posibles, no necesariamente la más certera. La incorporación de la ciencia y la

tecnología al desarrollo de las fuerzas productivas ha marca una heterogeneidad del mercado laboral,

una combinación mayor de las diferentes formas de uso y contratación del trabajo y un aumento de la

productividad que varía de acuerdo a la rama de actividad y a las empresas. Los aportes a la

seguridad social están directamente vinculadas a los puestos cotizantes y no a la productividad. Es un

desafío tomar ambos elementos.

Un escenario posible, muchísimo mejor, sería aquel que podríamos construir trabajando por una

sociedad con un desarrollo económico basado en cadenas productivas que incorporen tecnología para

aprovechar al máximo nuestros recursos humanos y naturales generando valor agregado en todas las

etapas del proceso, una sociedad en la que hayan disminuido sustancialmente las desigualdades

sociales y donde se profundice la solidaridad y la democracia.

Sistema Educativo como pilar del empleo de calidad y productividad. Todo ello basado en una

educación pública de alta calidad, cuyos resultados sean una niñez y una juventud bien educada,

humanista, preparada para enfrentar los desafíos de una economía mundial altamente competitiva y

para fortalecer y aprovechar los beneficios de la integración regional.

Todo lo cual redundará en una generación de trabajadores bien remunerados, cuyos aportes y el de

los patrones, contribuyan a sostener un Sistema de Seguridad Social, que alcance la cobertura

universal, con prestaciones suficientes, que sea sustentable en el mediano y largo plazo y sin lucro en

ninguna de sus etapas.

Sostenemos esta posición, aunque parezca difícil de lograr, porque cuando existe déficit fiscal hay dos

tipos de respuestas: las qué apuestas a reducir los gastos, los ajustes fiscales, que fundamentalmente

recaen en la clase trabajadora, y las que apuntan a incrementar los ingresos a través del desarrollo

económico.

(2) BPS. Boletín Estadístico 2019, pg. 27

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Para esto se necesita, en primer lugar, la activa participación del Estado en la economía y,

necesariamente, en la elaboración de un plan de desarrollo de mediano y largo plazo; en segundo lugar, se

necesita invertir en una educación de calidad, tanto en lo que tiene que ver con los aspectos

presupuestales como en los contenidos y en los métodos de enseñanza; en tercer término, una Seguridad

Social que siga apostando a la Protección Social efectiva en las situaciones de carencia de las personas

por ante los riesgos producto de enfermedad, desempleo, vejez, etcétera, que se sustente esencialmente

en la solidaridad intergeneracional.

Para llegar a dicho tipo de seguridad social, basada en la que históricamente tuvo nuestro país, pero

superando las desigualdades e insuficiencias que en él existían, el principal desafío es lograr la eliminación

del lucro, las injusticias y las intermediaciones del sistema de seguridad social.

Comencemos por decir que no habrá desarrollo económico sin una sociedad integrada, a través de la

educación y el trabajo decente, con ciudadanos responsables, informados y solidarios. Con una visión de

país moderna, sustentada en valores democráticos, incluyentes y con fuerte intervención del Estado. El

desarrollo y la justicia social sólo pueden ir juntos sí el nexo entre ellos es una Seguridad Social fuerte, con

una gestión humanizada, acorde de modo permanente con las necesidades de las mujeres y varones

uruguayos, sus hijas y sus hijos, y con gran desarrollo de la Protección Social.

6. El debate sobre los parámetros del sistema de jubilaciones y pensiones

Este análisis debería partir de reconocer que los trabajadores al jubilarse en las condiciones actuales

reducen significativamente su calidad de vida y que no debería modificarse ningún parámetro para

disminuir las pasividades. Obviamente se estudiarán todas aquellas alternativas que puedan mejorar los

actuales parámetros en beneficio de los trabajadores activos y pasivos.

Por lo tanto, estamos en contra de las alternativas tales como aquellas que: aumentarían la edad mínima

de retiro; considerarían la trayectoria completa del trabajador para calcular el Salario Básico Jubilatorio;

reducir la tasa de reemplazo; aumentar el aporte de los trabajadores; modificar el criterio de indexación por

el Índice Medio de Salarios. Entendemos, además, que deben aumentarse los aportes patronales que hoy

son mucho menores que los aportes de los trabajadores y aumentar los mínimos y los topes de las

jubilaciones. Por su parte, los topes salariales para contribuir al sistema y de distribución entre pilares

deberían verse, si es que se mantienen, con posterioridad al análisis estructural del sistema.

Rechazamos las propuestas de incorporar un sistema de cuentas nocionales - basadas en el modelo que

implantó Suecia en 1994- por las siguientes consideraciones: se formarán cuentas individuales virtuales

–al estilo de lo que ocurre en las AFAP, aunque sin capitalización– en la que cada trabajador acumulará

dinero que tendrá únicamente valor contable. Esto último es porque el sistema seguirá siendo de reparto,

es decir que los trabajadores activos “pagarán” las prestaciones de los jubilados.

En el momento del retiro, al monto acumulado por cada individuo se le aplicará una tasa de interés ficta

cuyo objetivo no es un “retiro adecuado” sino la preservación financiera del sistema. Suecia lo implanto

para impedir que el gasto en seguridad social superara el 7% del PBI.

La idea es utilizar la información de la vida laboral del trabajador para llevar una cuenta ficta de los

derechos a pensión que va generando con sus contribuciones. En base a eso se calcula la renta vitalicia,

que será lo que pueda pagar el Estado de acuerdo a lo acumulado por el trabajador y la esperanza de

vida. En este sistema el valor de la prestación es indefinida y estará en función de los equilibrios

financieros. Obviamente, esto implica, en los hechos, que el salario básico jubilatorio abarca toda la vida

activa del trabajador. Por lo tanto, aquellos que tienen periodos laborales con vacíos temporales de

aportes, como es el caso de las mujeres por la maternidad y/o el cuidado de los enfermos y los

progenitores tendrán pasividades menores.

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7. La reforma debe ser estructural e integral

La reforma de la seguridad social se ha instalado como un tema central y lo ha hecho casi sin

excepciones desde el punto de su incidencia en el déficit fiscal. La mira está puesta en el BPS, que

recibió 20.858 millones de pesos en 2018 asistencia financiera (1,14% del PBI). Mientras que las

transferencias al Servicio de Retiros Militares (SRM) fueron 14.306 millones de pesos (0,78% del PBI) y

a los Servicios de Retiros Policiales (SRP) alcanzan a 6.918 millones de pesos (0,38% del PBI), ambas

cajas suman 21.224 millones de pesos (1,16% del PBI)(3).

Como se observa en el cuadro 1 del anexo, la asistencia financiera per cápita es mucho menor ($ 46

mil) en el BPS, que atiende a la mayor parte de los jubilados del país, que en la caja militar ($ 392 mil) y

atiende a 36,502 retirados y en la policial ($ 358 mil) para atender a 19.293 retirados.

Un estudio de CINVE (4) - basado en los microdatos de la Encuesta Continua de Hogares 2017-

muestra las diferencias en las prestaciones que pagan el BPS y los servicios de retiro militar y policial.

Según esa encuesta la mediana del ingreso declarado por concepto de jubilaciones fue de: BPS

($12.300); Militar ($ 18.400); Policial ($ 28.000).

La mediana de los retirados militares es 50% mayor que la del BPS y la de los retirados policiales es más

del doble, 127%. CINVE aclara que en las encuestas suele existir sub-declaración de ingresos.

La focalización en el BPS es explicada, por aquellos que impulsan la reforma, porque recibe 59.170

millones de pesos por la recaudación de siete puntos de IVA y el Impuesto de Asistencia a la Seguridad

Social (IASS).

El Sistema de Retiros Militares está sujeto a una reforma por ley 19.695 aprobada en diciembre de 2018,

cuyos resultados no serán visibles por más de una década (se aplica a los que tienen menos de 15 años

de servicio y para jubilarse se necesitan 25 años). El SRP ya procesó su reforma mediante la ley 18.405 de

noviembre 2008, cuando la asistencia financiera a ambos era muy similar. Desde entonces mientras la

asistencia al SRM creció un 150%, al SRP creció un 57%.

En cuanto al BPS, el aumento de los egresos se explica por: el mayor acceso a pasividades - en 2008 los

jubilados eran 345.650 y en 2018 ascendieron a la cantidad de 453.836; el aumento de las prestaciones,

tales como, la ampliación de la red de protección social de las mujeres con hijos, el aumento de las

jubilaciones mínimas; la jubilación promedio anual aumentó 54% en su poder de compra.

Para realizar una propuesta sobre las necesidades de financiamiento deberían analizarse el conjunto de

los sistemas estatales - Servicio de Retiros de las Fuerzas Armadas, Caja Policial- y para estatales –

Profesional, Bancaria y Notarial-.

(3) Rendición de Cuentas 2018 – Tomo I.

(4) CINVE, Informe N° 2, 2018

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8. El debate sobre aspectos Estructurales

La Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS) es plenamente consciente del papel

fundamental que tiene el sistema de seguridad social para explicar el nivel de vida de una sociedad y,

en particular, de los sectores de menores recursos. En ese sentido se ha trabajado siempre para lograr

mejoras en los ingresos de los jubilados y pensionistas y en las condiciones de retiro de los

trabajadores en actividad.

Para lograr ese objetivo se hizo el máximo esfuerzo para lograr que en noviembre de 1989 se aprobará

una reforma constitucional que desde entonces obliga al Estado a actualizar las pasividades de

acuerdo a la evolución del Índice Medio de Salarios, el apoyo popular a tal iniciativa superó el 82% de

los votos emitidos. Dicha medida se tomó con el objetivo de evitar que las pasividades se utilizarán por

los gobiernos como variable de ajuste de las cuentas públicas; en efecto, el poder adquisitivo de las

pasividades se reducía cuando se ajustaban por valores menores a la inflación expresada en el Índice

de Precios al Consumo.

Aquella reforma constitucional permitió mantener el valor real de las pasividades, pero obviamente no

resolvió los parámetros básicos del sistema, tales como, la edad de retiro, los años de trabajo exigidos,

la tasa de reemplazo y los topes a las pasividades.

La Ley 16.713, aprobada en setiembre de 1995 creó un sistema de “seguridad social” mixto

incorporando a las AFAP, a la vez que fijó nuevos parámetros, más restrictivos, para el sistema

solidario de reparto intergeneracional.

En ese sentido, hoy, al igual que ayer, el problema para los trabajadores, activos y pasivos, sigue

siendo el valor real de las pasividades y el sistema de AFAP no contribuye a aumentar ese valor, por el

contrario, lo disminuye. Esto lo demuestra con absoluto rigor científico el informe “A 20 años del

Régimen de Ahorro Individual. Entre el lucro como fin y el fin del lucro”, elaborado por el Equipo de

Representantes de los Trabajadores en el BPS.

9. Fuentes de financiamiento para el pilar contributivo de reparto

El concepto de Seguridad Social Universal que trasciende el seguro contributivo, debería ser

financiado por el presupuesto del Estado y no debe ser considerado como un déficit del sistema

contributivo.

En cuanto a la definición de fuentes de financiamiento, consideramos que las cotizaciones y los

impuestos, son formas de financiamiento complementarias. Los impuestos son tan válidos y genuinos

como las aportaciones. Se deben analizar considerando sus impactos en la economía en general y en

la justicia social.

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9.1. Aumentar las tasas impositivas y reducir los subsidios al capital

Esto implica una discusión a fondo de la actual estructura impositiva que recae básicamente sobre

el trabajo y no sobre el capital. La reforma tributaria de 2007, el ajuste fiscal de 2016 y las

exoneraciones fiscales de las Zonas Francas y la Ley de promoción de inversiones favorecen

claramente al gran capital en contra de los trabajadores.

Hay tres impuestos directos que deben ser pagados por los capitalistas, estos son los impuestos: a la

Renta de las Actividades Económicas (IRAE); al Patrimonio; Renta de las Personas Físicas derivadas

del capital. Estos tres impuestos representan, respectivamente, 13,9%, 5,2% y 2,4%, del total de la

recaudación de la DGI en 2019.

Los capitalistas pagan una tasa de 25% por el IRAE, hasta la reforma tributaria de 2007, pagaba el 30%

con el nombre de Impuesto a la Renta de Industria y Comercio. Reiteradamente los trabajadores

hemos reclamado que vuelvan a pagar 30% de IRAE. En 2018 pagaron 55.631 millones de pesos, si se

aumentara la tasa cinco puntos deberían pagar 11.126 millones de pesos, aproximadamente un 53% de

la asistencia financiera que recibió el BPS: 20.859 millones de pesos (5).

En el caso de los que pagan el IRPF, los capitalistas pagan muchísimo menos que los trabajadores: en

2018 pagaron 9.576 millones de pesos, mientras que los trabajadores pagaron 60.877 millones de

pesos, seis veces más. Los trabajadores hemos planteados un conjunto de medidas para reducir la

abismal diferencia, entre otras, aplicar una escala de tasas progresionales - tal como pagan

actualmente los trabajadores. En el caso de los capitalistas pagan la misma tasa de IRPF los pequeños

productores y los grandes empresarios.

En el caso del impuesto al patrimonio, hemos propuesto aumentar las tasas impositivas, lo que se

fundamenta en que las personas con mayor riqueza poseen una mayor capacidad de pago y son las

que más se benefician de la protección de los derechos de propiedad, ya que estos beneficios son

proporción al tamaño de su patrimonio. En 2018 por este impuesto solamente se pagaron 19.132

millones de pesos.

(Ver en anexo, cuadro 2, los principales impuestos al capital que tienen exoneraciones totales o parciales.)

Los subsidios al capital en el Impuesto a las Rentas de las Actividades Empresariales y al Impuesto al

Patrimonio son equivalentes, cada uno de ellos, a la asistencia financiera al BPS. Quiere decir que si se

redujeran a la mitad los subsidios a estos dos impuestos se cubrirían prácticamente toda la asistencia

financiera. Estos subsidios aumentaran significativamente con la puesta en funcionamiento de la

segunda pastera de UPM.

(5) CGN, Balance de Ejecución Presupuestal – Ejercicio 2018, p. 43

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9.2. Aumentar los aportes patronales y disminuir las exoneraciones

Los aportes personales y patronales a la seguridad social constituyen la fuente principal de

financiamiento de los programas de seguridad social. Los aportes personales han mantenido su valor

a lo largo del tiempo, en cambio los aportes patronales se han modificado, en general a la baja, para

incidir en el proceso económico. En efecto, en el sistema de previsión social uruguayo múltiples

normas han establecido exoneraciones de aportes patronales. Algunas de ellas se enmarcan en

exoneraciones de tributos generales y permanentes, otras se aplican para determinadas empresas o

actividades y por determinado tiempo.

La amplia gama de excepciones puede ser evaluada desde muy diferentes ópticas: social, económico,

político, legal, etc. En las circunstancias actuales, cuando se sostiene que el sistema es deficitario y

que deben tomarse medidas para reducir sus costos, es fundamental cuantificar la pérdida de

recaudación y quienes son los beneficiarios de la reducción de los aportes y de las exoneraciones que

se han otorgado.

En primer lugar, debe destacarse que al igual que se subsidia al capital con exoneraciones tributarias,

se lo hace con la reducción de aportes patronales. Actualmente la tasa de aporte de los trabajadores

es de 15%, mientras que la de los patrones es la mitad en la mayoría de los casos.

Las cajas de Industria y Comercio, Domestica y Civil - las empresas del dominio comercial e industrial

del Estado – pagan 7,5%. La caja rural tiene un régimen por el cual los patrones pagan por hectárea

Coneat del establecimiento multiplicadas por un porcentaje de la BPC. En la Caja civil, hay tres tipos

de aporte, los de la administración central (19,5), los de los gobiernos departamentales (16,5%) y los ya

nombrados de las empresas pública. (Ver Cuadro 3 en Anexo)

Como se observa en el cuadro 4 del anexo, los trabajadores pagan el 15% y el conjunto de los patrones

el 8,59%. La tasa patronal menor es la correspondiente a la caja rural que paga solamente el 13% de lo

que pagan los trabajadores, le sigue la Caja de industria y comercio que paga el 39% de lo que pagan

los trabajadores, la Construcción paga el 47%, la domestica el 50%. La única caja que paga más que los

trabajadores es la caja civil.

La eliminación de todas las exoneraciones solo cubre el 29% de la asistencia financiera, pero las

mismas se concentran prácticamente en su totalidad en la Caja de Industria y Comercio. En dicha caja

aportan el 64% de la masa salarial. Analizado el valor del punto de aporte por caja se observa que, si se

mantienen las exoneraciones, Industria y Comercio recaudarían 88,8 millones de dólares más por cada

punto que aumente la tasa de aporte. (Ver cuadro 5 en el anexo)

Si se eliminaran las exoneraciones, o fueran pagadas por rentas generales, aumentaría 5.854 millones

de pesos por el aumento en la recaudación de los 7,5% que pagan actualmente y 3.589 millones de

pesos por cada punto de aumento. Para cubrir la asistencia financiera, manteniendo las

exoneraciones, se necesitaría que la tasa general patronal volviera al 15%. Si las exoneraciones se

eliminan o son pagadas por rentas generales, se cubriría la asistencia financiera volviendo a una tasa

general patronal de 12,5%. Cabe señalar que las Empresas Públicas también deberían aumentar sus

aportes y eso reduciría lo que debe aumentar el aporte privado.

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9.3. Eliminar las transferencias de aportes del sistema de reparto a las AFAP

Quienes se afilien a las AFAP por el artículo 8 de la Ley N° 16.713 reciben una bonificación al

momento de calcular la jubilación por el régimen solidario de hasta un 50% de la parte del salario sobre

la cual se realizaron los aportes al régimen de reparto. De esta forma se incentiva la afiliación a las

AFAP a costa del BPS porque los trabajadores destinan la mitad del 15% de sus aportes al BPS y la otra

mitad a las AFAP. O sea, el BPS recauda menos y paga más. ATSS ha solicitado al BPS la información

sobre el monto total de aportes que se transfieren del sistema de solidaridad intergeneracional a las

AFAP, pero no hemos tenido respuesta.

Al no disponer de información oficial para conocer exactamente cuál es el monto, recurrimos a un

estudio sobre este punto, que realizó el Ec. Hugo Bai (6) a partir de una base de datos que le brindó el

BPS, la cual contiene la totalidad de los cotizantes al organismo en junio de 2016. El resultado

estimado es el siguiente:

“De acuerdo al análisis realizado a partir de la base de datos, el 41% del total de aportes personales se

destina a las AFAP. En el caso de no existir el artículo 8 y que todos aportaran exclusivamente por la

parte del salario que supera el primer nivel, las transferencias a las AFAP se reducirían a un 19% de los

aportes personales.”

En el año 2018 el BPS transfirió a las AFAP 36.678 millones de pesos (7), si aplicamos la proporción

estimada por Hugo Bai (53,6%), el monto transferido por el artículo 8 alcanza a 19.681 millones de

pesos. Esta cifra es casi el total de la asistencia financiera (20.858 millones de pesos).

10. Fundamentos para eliminar las AFAP

ATSS ha denunciado reiteradamente los enormes perjuicios para la clase trabajadora que provoca el

sistema de Ahorro individual. En este punto se analiza la experiencia nacional e internacional que

demuestra la absoluta inconveniencia de mantener este sistema.

(6) “La opción voluntaria de aportar a las AFAP. Inequidades y otros problemas del Artículo 8”, abril de 2018.

https://issuu.com/ert-comunicacion/docs/articulo_8_v10

(7) “Memoria Trimestral del Régimen de Jubilación por Ahorro Individual Obligatorio”, Banco Central de Uruguay.

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10.1. Los perjuicios para los trabajadores uruguayos

Primero, porque en el régimen de ahorro individual la prestación es indefinida porque está sujeta a

variables que pueden presentar alta volatilidad y depende de dos organizaciones con fines de lucro:

una AFAP y una aseguradora.

Al ahorro realizado por cada trabajador se le restan las comisiones que cobran las AFAP y se lo utiliza

en inversiones con rentabilidad variable.

Los fondos acumulados por el trabajador se traspasan a una empresa aseguradora que debe pagar la

renta vitalicia, la cual dependerá en gran medida de la tasa de interés del mercado.

Segundo, porque las comisiones por administración que cobran las AFAP son excesivamente altas.

Esto es así porque las comisiones fijadas - 1,371% para Sura, Integración y Unión Capital y de 0,69%

para AFAP República - se aplican sobre el ingreso de aportación del afiliado no sobre el 15% que

efectivamente aportan los trabajadores.

Las AFAP deducen, además, una prima por seguro de invalidez o fallecimiento que es de 2,5%, que es

igual para todas.

La suma de los aportes de los trabajadores y la rentabilidad obtenida por las inversiones realizadas

alcanzaron en diciembre de 2018 a $ 502.775 millones de pesos, un 27,5% del PBI.

Tercero, las rentabilidades obtenidas por las inversiones de las AFAP son muy bajas.

Según el Banco Central (setiembre de 2019) la rentabilidad neta proyectada en UR que obtendría un

afiliado - considerando períodos móviles de los últimos cinco años – oscila entre 2,19% (SURA) y 2,56%

(República).

Cuarto, solo el 57% de los afiliados a las AFAP aportaron en setiembre de 2019. Según el Banco Central,

de los 1.439.306 afiliados de las AFAP solo 821.722 cotizaron en esa fecha y el promedio de esas

cotizaciones fue de $4.131.-. por mes.

Quinto, la única aseguradora que, en nuestro país, es el Banco de Seguros del Estado, el cual debe

calcular la renta vitalicia considerando la tasa de interés técnico y la tabla de mortalidad.

En el segundo semestre de 2019, la tasa de interés técnico aplicada por el Banco Central del Uruguay

es la cuarta parte (0,73%) de la que regía hasta el año 2012 (3%) y la mitad de la que regía hasta el

primer semestre de 2018 (1,5%). El monto de la jubilación de las AFAP, pasa a depender de la aplicación

de una tasa de interés regida por la estimación de la Bolsa Electrónica de Valores de Montevideo de

acuerdo a una decisión discrecional del Banco Central del Uruguay.

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 11

Las incertezas del régimen de ahorro individual son una constante

El Banco Central del Uruguay ha venido disminuyendo la tasa de interés técnico que se le aplica al

capital acumulado por el régimen de ahorro individual al momento jubilatorio en el que Banco de

Seguros realiza dicho cálculo.

A igual capital acumulado e igual esperanza de vida, quien se jubiló en el primer semestre de 2019

cobrará hasta el último día de su vida, mucho menos de RENTA AFAP respecto a quien se jubiló un año

atrás.

Ello se debe a la aplicación de una disminución progresiva de la tasa de interés técnico que se le

imputa al capital acumulado al momento del cese de actividad laboral. Para una prestación económica

de largo aliento, como lo es una jubilación, se aplican modificaciones semestrales generando

inequidades sociales estructurales que afectan a los jubilados hasta el resto de sus días.

En otras palabras, los trabajadores que están afiliados a las AFAP son víctima de promesas falsas

detrás de una rentabilidad prometida plagadas de incertezas. La disminución de la tasa de interés

técnico constituye un ajuste fiscal encubierto que equilibra cuentas fiscales del Banco Seguros del

Estado (única aseguradora que paga rentas AFAP´s) a costo de los trabajadores.

El trabajador es prisionero de un régimen que ofrece una prestación indefinida, variable y volátil. Cabe

consignar, que el cambio en un parámetro para el cálculo de la jubilación tira por tierra el

asesoramiento recibido por los cincuentones.

Sexto, las prestaciones que hoy se pagan por el ahorro individual son más que insuficientes.

Séptimo, las AFAP están fuertemente subsidiadas por el Estado. Por un lado, el BPS hace todo el

proceso de recaudación de los aportes de los trabajadores y se los entrega a las AFAP sin ningún

costo; por otro lado, la rentabilidad de las AFAP, proviene en gran medida, de intereses pagados por el

Estado, o sea, por la ciudadanía a través de impuestos y contribuciones. En efecto, las inversiones

están reguladas para reducir los riesgos financieros y, como consecuencia, se produce una alta

concentración de las inversiones en papeles del Estado.

Octavo, es falso el argumento de los que apoyan y sostienen las AFAP porque promueven la

competencia y mejoran la eficiencia en beneficio del aportante. El llamado “mercado” de la seguridad

social uruguayo presenta diversos tipos de fallas que hacen sumamente negativa su existencia. Por

otra parte, el Banco Central como unidad reguladora, tiene un enorme poder para determinar el valor

de la renta vitalicia. Este organismo es el que resuelve, a pedido del Banco de Seguros de Estado, las

medidas pertinentes para preservar la “estabilidad financiera” de dicho banco.

En resumen, institucionalmente el valor de la renta vitalicia de cada trabajador está sujeto a dos tipos

de organizaciones con fines de lucro - AFAP y el Banco de Seguros del Estado – y a un organismo

regulador que es el Banco Central que controla la estabilidad del sistema financiero, pero desconoce

los requerimientos vitales del sistema de seguridad social.

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 12

10.2. Antecedentes internacionales para eliminar las AFAP

Basta transcribir lo que dice la OIT (8), al analizar las lecciones de tres décadas de privatizaciones.

La privatización de las pensiones se presentó internacionalmente como una solución para aborda el

envejecimiento de la población y garantizar la sostenibilidad de los sistemas de pensiones de la

seguridad social. “Se esperaba que aumentaran las tasas de cobertura y los niveles de beneficios, que

disminuyeran las desigualdades, que se redujeran los costos administrativos a través de la

competencia en el mercado, que mejorara la gobernanza de la gestión de las pensiones y que los

mercados de capitales profundizaran su apoyo a las nuevas inversiones y al crecimiento económico.”

“Sin embargo, en la práctica la privatización de las pensiones no produjo los resultados esperados.

Las tasas de cobertura se estancaron o disminuyeron, los niveles de prestaciones se deterioraron y las

desigualdades de género y de ingresos se agravaron, lo que hizo que las reformas fueran muy

impopulares. El riesgo de fluctuaciones en los mercados financieros se trasladó a los individuos.

Los costos administrativos se incrementaron, reduciendo por tanto los niveles de beneficios.

Los altos costos de transición -a menudo subestimados- crearon grandes presiones fiscales. Si bien

se suponía que la administración privada debía mejorar la gobernanza, por el contrario, la debilitó. Se

eliminó la participación de los trabajadores en la gestión. Las funciones de regulación y supervisión

fueron capturadas por los mismos grupos económicos responsables de la gestión de los fondos de

pensiones, lo que creó un grave conflicto de intereses.”

Como consecuencia de ese fracaso total se han revertido múltiples procesos de privatización, a título

de ejemplo, citamos las principales.

Eliminación total.

A través de reformas constitucionales: Venezuela (2000); Ecuador (2002); Nicaragua (2005) Las

pensiones privadas fueron declaradas inconstitucionales y se derogaron las leyes que las habían

creados; Bolivia (2009) prohibición de privatizar la seguridad social y cierre de las cuentas individuales

para los nuevos afiliados.

Eliminación y transferencia al sistema público de reparto por ley. Argentina (2008), abolió las cuentas

individuales y transfirió los afiliados al sistema público de reparto; Hungría (2010) transferencia al

sistema público de reparto; Federación Rusa (2012) se canalizan al seguro social;

Procesos graduales de eliminación

Reducción de los aportes a las cuentas individuales. Bulgaria (2007) congeló la contribución al pilar de

cuentas individuales en un 5%; Letonia (2009) redujo la contribución a las cuentas individuales del 8 al

2%; Lituania (2009) redujo del 5, 5% al 1,5%; Macedonia (2011) redujo del 7,42 al 5, 25%; Croacia (2011)

redujo del 10 al 5%; Eslovaquia del 9 al 4%. Transferencia de las cuentas individuales a la

Administración del Gobierno, Kazajstán (2013).

8 “La reversión de la privatización de las pensiones. Reconstruyendo los sistemas públicos de pensiones en los países de

Europa Oriental y América Latina (2000-2018), OIT, ESS – Documento de Trabajo N° 63.

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 13

11. Propuestas

Téngase en cuenta que cuando reducimos el stock de obligaciones que debe pagar el BPS estamos

reduciendo las pasividades que recibirán los trabajadores cuando se jubilen y demorando la

incorporación de nuevos pasivos aumentando los años de trabajo.

Nosotros nos negamos terminantemente a tomar medidas contra los intereses de los trabajadores,

tales como, aumentar la edad de retiro; bajar la tasa de remplazo; reducir salario básico jubilatorio.

Los que deben aportar para equilibrar las cuentas del Banco de Previsión Social son los patrones, que

tienen reducción de aportes y exoneraciones, y el gobierno que debe cubrir con fondos de rentas

generales los costos que generan las políticas de subsidios al capital.

Si el gobierno quiere promover la inversión privada por la vía de subsidios, el costo de los mismos no lo

deben pagar los trabajadores con los fondos de sus jubilaciones: los debe pagar el estado a través de

rentas generales.

Un tema de tal trascendencia para el país como lo es la reforma del sistema de

seguridad social desde el punto de vista de la ATSS:

No puede convertirse en una CONTRA REFORMA. No puede ir a menos en materia de protección social

y derechos adquiridos.

Debe incorporar la consolidación y avance en prestaciones con carácter universal.

Debe modificar las prebendas otorgadas al capital en general y algunos sectores económicos en

particular.

No puede ser en perjuicio de los trabajadores, al contrario, debe plantear la eliminación del lucro en la

seguridad social representado por las AFAP's y las aseguradoras, los perjuicios que genera a los

trabajadores y al BPS.

Debe ser integral, participativa y refrendada por una consulta popular.

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 14

11.1. Preservar y fortalecer el sistema contributivo.

Con el objetivo de mantener los principios en que se funda el sistema actual y ampliar la solidaridad

entre los que contribuyen al mismo, se propone:

Adecuar los aportes patronales.

En Industria y Comercio los patrones pagan la mitad (7,5%) de lo que pagan los trabajadores (15%),

téngase en cuenta que en este sector se genera el 65% de la masa salarial.

En el Sector Rural, que es el que porcentualmente paga menos sobre la masa salarial.

Para corregir y hacer más equitativos los aportes de los diferentes sectores se plantea establecer una

contribución especial de seguridad social de carácter patronal, que tendrá por cometido contribuir al

financiamiento de las prestaciones sustitutivas del salario de actividad: Seguro de Desempleo,

Subsidio por Maternidad y Paternidad, Subsidio por Enfermedad, los subsidios temporales por

incapacidad y los subsidios especiales por inactividad compensada, los subsidios para cuidado del

recién nacido y licencia especial por adopción.

Dicha contribución especial de seguridad social de carácter patronal, se establecerá en un 0.75% de la

nómina salarial y podrá incrementarse anualmente en un 0.75%, hasta alcanzar un máximo del 7,5%.

Dicha tasa junto al aporte patronal jubilatorio actual del 7.5% implicará igualar el aporte de

trabajadores y empresario.

En el caso de los pequeños y medianos productores y comerciantes esta contribución especial se

realizaría en forma mucho más gradual, incluyendo tres años de gracia y luego sería el 0,5% de la

nómina salarial hasta alcanzar el 7,5%.

Reducir las exoneraciones en los aportes patronales.

Actualmente están exonerados casi la cuarta parte de los aportes que deben realizar los patrones.

En este caso deberían revisarse las razones por las cuales fueron otorgadas y mantener solo aquellas

que sean estrictamente imprescindibles. Este proceso de revisión, reducción y eliminación de

exoneraciones debería realizarse en forma gradual considerando las diferentes situaciones, en

particular para no perjudicar a los más débiles.

Aumentar los recursos del sistema contributivo haciendo que el Estado pague las medidas que adopte

a favor de grupos o sectores.

Las exoneraciones de contribuciones de seguridad social que deban mantenerse, serán de cargo de

rentas generales. A tales efectos las mismas deberán contabilizarse y explicitarse.

Serán de cargo de rentas generales la diferencia entre la asignación de jubilación y el mínimo

jubilatorio, cuando la misma no alcance dicho mínimo. Dicho cargo debe explicitarse y contabilizarse.

La fiscalización de las contribuciones al financiamiento recae en el administrador del sistema. La

diferencia de contribuciones entre los servicios documentados y los efectivamente percibidos, que no

se pudieron realizar por estar prescritos o ser incobrables, serán cubiertos por rentas generales. Los

mismos deberán contabilizarse y explicitarse.

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 15

Todos los trabajadores afiliados al BPS deben aportar el 15% de su salario nominal hasta el monto en el

que sea obligatorio afiliarse a las AFAP (actualmente $ 62.804.-). Para lo cual debe eliminarse el

ingreso voluntario a las AFAP a los trabadores que teniendo ingresos menores a los exigidos para

afiliarse en forma obligatoria optan por el Art. 8, Ley 16.713. A febrero de 2019 eran 864.753 los

trabajadores en esas condiciones.

Esto implica: eliminación del subsidio que se otorga por el artículo 8; eliminación de la opción del Art. 8

para los nuevos afiliados; permitir que todos los afiliados que hayan optado por el Art. 8, puedan

volver al sistema de reparto.

11.2. Eliminar la gestión privada y el lucro en el ahorro obligatorio

La solución para el sistema de seguridad social no ha venido, ni vendrá a través de las

Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional. Al respecto proponemos que se elimine el sistema

de AFAPs que solo beneficia al capital, que recibe beneficios en cada una de las etapas del proceso, y

sea sustituido por un sistema que elimina el lucro y la participación privada en el sistema de ahorro

individual. Esto favorecerá a los ahorristas que no tendrán que pagar onerosas comisiones.

Sustituir las AFAPs por una única administradora estatal

Se creará una única Administradora Estatal de los Fondos de Ahorro

Obligatorios que podrá depender del BPS o ser un organismo independiente, en este último caso, su

directorio estará compuesto de la misma forma que el Banco de Previsión Social.

Fondo de Ahorro Colectivo estará compuesto por los fondos acumulados de los ahorristas en el

sistema de ahorro individual, quienes mantendrán la titularidad de los mismos, a los que se sumaran

los nuevos ahorros que se depositaran en el sistema.

La Administradora estatal tendrá la estructura administrativa mínima necesaria para cumplir con sus

obligaciones a fin de reducir al mínimo los costos de funcionamiento del sistema.

Los Fondos de Ahorro Colectivo correspondientes a cada trabajador al momento de jubilarse serán

depositados en el Banco de Seguros del Estado o en un Fideicomiso creado al efecto.

La Administradora Estatal garantizará un porcentaje de renta mínima de los FAC medido en Unidades

Reajustables (UR) y solamente podrá invertir los ahorros en títulos de deuda pública del Estado

Uruguayo en U.R.

Los funcionarios de las actuales AFAPs podrán ser absorbidos por la Administradora Estatal y el

Banco de Previsión Social.

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 16

11.3. Resolución de inequidades

La Ley 15.590 del 28 de diciembre de 2017, incluye en su Artículo 16, una reducción de las pasividades

de los que opten por desafiliarse y quedar comprendidos por el régimen de transición previsto por el

Título VI de la Ley N° 16.713, de 3 de setiembre de 1995, los que recibirán una “asignación inicial de

jubilación que será la resultante de aplicar dicho régimen, multiplicada por el coeficiente de ajuste

0,9”.

Este artículo tiene un papel similar al de un impuesto de 10% sobre las pasividades de por vida a miles

de trabajadores, los que están siendo injustamente castigados por retirarse de un sistema de AFAP

que se caracteriza, como se ha señalado anteriormente en este documento, por favorecer a las

Administradoras de Fondos y no a los trabajadores.

Este diezmo debe ser revertido con carácter retroactivo para todos aquellos trabajadores que tuvieron

el derecho de optar por el régimen de transición.

11.4. Preservación de derechos

En 2026 habrá trascurrido 30 años desde la aprobación de la Ley 16713; aquellos trabajadores que

iniciaran su actividad laboral posterior a 1996, tendrían que registrar documentalmente todas sus

actividades laborales para acceder a la jubilación común como la conocemos hoy.

Los colectivos de sectores más vulnerables, con características irregulares e inestables, de registro en

BPS (Omisión que conlleva la evasión patronal) son campo fértil para la resultante de registros

discontinuos e incompletos de la Historia Laboral Nominada.

Para garantizar a esos trabajadores/as el amparo ante situaciones de omisión de declaración, la nueva

Ley debería contener, un inciso o artículo al respecto previendo que una RD del Directorio de BPS no

pueda dejar sin efecto los mecanismos de prueba de servicios posteriores a 1996 conocidos dentro de

organismo como:

- Asunto B (aplicable a empresas activas)

- Denuncia del trabajador en RECLAMOS o ACTIVOS (aplicable a empresas activas de las que no

se encuentra registro)

- Denuncia en RECLAMOS (ex CARTA) o suspenso (aplicable a empresas no activas).

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 17

No debería ser un problema de gran porte ya que anteriormente se utilizaba el mecanismo de la prueba

testimonial, que en el período 2009 a 2016, descendió en su aplicación del 41,6% al 15,8%.

Este medio de prueba de servicios tiene mayor presencia en jubilaciones cuyas beneficiarias son mujeres

y en causales comprendidas en la Ley 18.395 (flexibilización). Tal como se adelantaba en actividades de

periodos incompletos, sobre todo por causa de maternidad y cuidado de enfermos (Netamente relativos

a cuestiones de Género, por amplia mayoría).

Esta precaución evitaría negar derechos a quienes además de sufrir las consecuencias de un trabajo

precario podrían sufrir la denegatoria de una prestación, aun cumpliendo con el requisito de verdad

material tomando como base la siguiente definición:

La Administración deberá ajustarse a la verdad material, lo que significa dar primacía a la realidad de los

hechos, sobre la apariencia de verdad que pueda emerger de los documentos, utilizando todos los medios

y procedimientos administrativos a su disposición (Art. 6 Código Tributario, Art. 149 Ley 16.713, Art.3

Decreto 113/96). Este principio prioriza el conocimiento de los hechos sobre el conocimiento de las

formas.

BPS en su estructura Organizativa cuenta con un cuerpo inspectivo dependiente de Fiscalizaciones de

ATYR (Investiga y prueba o deniega servicios) y otro de Prestaciones (Investiga, controla y revisa

prestaciones otorgadas).

Vale destacar que en síntesis se cuenta con los medios y mecanismos de trabajo y funcionamiento, con la

experiencia e idoneidad técnica y administrativa para cumplir la tarea con el profesionalismo que

requiere el beneficiario para probar esos servicios, mediante un fuerte Plan de Fiscalización.

12. A modo de conclusión

ATSS reafirma su posición contraria al actual sistema mixto jubilatorio establecido por la Ley 16713 del 3

de setiembre de 1995 en tanto afecta el principio de solidaridad en la Seguridad Social, perjudica a los

trabajadores y se muestra como insustentable pues no proporciona la rentabilidad prometida (en

oportunidad de su discusión y sanción),

presenta altísimos costos e –incongruentemente- reporta una ganancia extraordinaria

para las AFAPs, por gestionar los ahorros de los trabajadores, para brindar prestaciones insuficientes,

y hacer de la seguridad social un negocio para el capital y se constituye en una nueva forma de

expropiación de la riqueza generada por los trabajadores. Elegir un grado de capitalización y de

diversificación de la cartera no requiere que el sistema sea privatizado, ni que existan cuentas

individuales.

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 18

ANEXO ESTADISTICO

La información estadística que se utiliza en éste documento fue recabada en el proceso de

investigación para la elaboración del mismo. Dicha información mantiene su validez dado que no

han existido cambios sustanciales en las variables analizadas.

Cuadro 1

Asistencia financiera al BPS y las cajas militar y policial en 2018

(miles de pesos)

Asistencia (*) Jubilados Asist. Por jubilado

BPS 20.858.840 453.836 46,0

S. R. Militar 14.306.764 36.502 391,9

S. R. Policial 6.918.474 19.293 358,6

Fuentes: Asistencia Financiera, Rendición de Cuentas 2018, Tomo I

Jubilados: BPS, Boletín Estadístico 2019; Retiros policial y militar, INE, Seguridad Social

Cuadro 2

Gasto tributario en 2018 en comparación con la asistencia financiera al BPS

IRAE Patrimonio TOTAL

Zonas Francas 22,3% 14,4% 36,7%

Ley Prom. de Inversiones 26,4% 2,7% 29,1%

Otros 48,5% 78,3% 126,9%

Total 97,2% 95,4% 192,6%

Fuente: Rendición de Cuentas, Ejercicio 2018, anexo "Estimación del gasto tributario en

Uruguay 2015- 2018".

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 19

Cuadro 3

Masa salarial total declarada por los contribuyentes, recaudación y tasa efectiva de aporte

(Milllones de pesos)

Masa salarial Recaudación Aporte Aporte Tasa efectiva

efectiva Personal Patronal aporte patronal

Industria y Comercio 351.029 73.107 52.640 20.435 5,83%

Civil 145.291 45.634 21.818 23.816 16,42%

Rural 23.969 4.087 3.595 492 2,01%

Construcción 18.653 4.118 2.796 1.321 7,07%

Domestica 8.820 1.997 983 983 7,50%

TOTAL 547.762 128.943 81.834 47.048 8,59%

Fuente: “Recaudación por puntos de aportes jubilatorios, Año 2018” en "Comenarios de la Seguridad Social",

N° 64, junio de 2019.

Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social 20

Cuadro 4.

Pérdida de recaudación por exoneraciones totales o parciales

(Millones de pesos)

Exoneraciones Exonerac./Asistencia

Industria y Comercio

Instituciones de Asistencia Médica 2.949 14,1%

Enseñanza priv. e instituciones culturales similares 1.759 8,4%

Industria del transporte 505 2,4%

Otras 656 3,1%

Sub Total 5.870 28,1%

Civ il 0,0%

Escuela y liceo Elbio Fernández 23 0,1%

Universidad de la República 127 0,6%

Sub Total 149 0,7%

Construcción 34 0,2%

Total 6.053 29,0%

Fuente: “Recaudación por puntos de aportes jubilatorios, Año 2018” en "Comenarios de la Seguridad Social",

N° 64, junio de 2019.

Cuadro 5.

Recaudación por punto de aporte

(Millones de pesos)

Aporte Aporte Diferencia

Personal Patronal de Aportes

Industria y Comercio 3.509 2.729 781

Civil 1.454 1.444 9

Rural 240 - 240

Construcción 187 175 12

Domestica 89 89 0

TOTAL 5.479 4.437 1.042

Fuente: “Recaudación por puntos de aportes jubilatorios, Año 2018” en "Comenarios

de la Seguridad Social", N° 64, junio de 2019.

Nota: La Caja Rural no aporta por nomina.

Asociación

viernes, 2 de abril de 2021

 La falacia escondida


NO AL AUMENTO DE LA EDAD JUBILATORIA

Dice el Dr. Rodolfo Saldaín en el borrador presentado ante el Poder Ejecutivo, (“bajo responsabilidad de la Presidencia” [de la Comisión de expertos] o sea de él):

“... el prolongado período de sobrevida que supone una edad mínima de retiro a los 60 años le impone una fuerte tensión al sistema,...”.

Ya hemos demostrado que allí hay una falacia escondida. No hay peor mentira que una verdad a medias. Las personas viven en promedio más años pero la longevidad continúa llegando, desde hace decenas de miles de años, a la misma edad. Si no lo mataba un animal o una enfermedad o infección o un accidente mientras cazaba el hombre de las cavernas hubiera llegado sin dificultad a la misma edad que ahora. A los 60 comienza ahora y siempre, un descenso acelerado de las capacidades del ser humano. Exigirle que continúe trabajando es inhumano. Sólo él sabe, si le gusta el trabajo, si está sano o si se siente bien, si puede y quiere continuar trabajando o no.
No se le puede imponer por Ley. Debe ser su decisión como hasta ahora.

La revolución que implicó en la medicina el advenimiento de las vacunas, los antibióticos, las cirugías neurológicas, cardíacas o vasculares, las prótesis, la drástica baja en la mortalidad infantil (producto de los mismos avances) y las políticas de seguridad vial y laboral entre otras, hicieron que una enorme cantidad de personas que no hubieran sobrevivido hace 100 o 150 años, hoy lo hagan con buena o al menos decorosa calidad de vida.

Lo que ocurre que esa mejora sustancial en la calidad de vida beneficia a todas las edades, en particular los niños (haciendo subir el promedio de la esperanza de vida) y a las personas jóvenes, lo que redunda en una importante merma en las bajas laborales y el mantenimiento de sus aportes que concurren al financiamiento de... la Seguridad Social.

Si vamos a decir algo, digámoslo TODO.

Nelson San Martín




viernes, 21 de agosto de 2020

 

Ante el ataque en curso contra la Seguridad Social

Apuntes para una defensa




La Seguridad Social es, en este sistema, la herramienta más poderosa de distribución de la riqueza. Cualquier reforma en sentido contrario concurrirá a profundizar las tremendas diferencias sociales ya existentes.
Propugnamos una Seguridad Social en general y un Sistema de Jubilaciones y Pensiones en particular universal, público y estatal, intergeneracional y solidario, de reparto, como corresponde a un Derecho Humano Fundamental…
Hay que hablar de la vejez y de la niñez como prioridades inmediatas. Los viejos continúan aportando a la sociedad desde el Arte, la Cultura, el cuidado de los bienes, el cuidado de los niños; son fuente de experiencias, testigos directos, memoria viva de la historia inmediata anterior. En todas las épocas y en todas las sociedades los viejos han sido fuente de consejo y de moderación, fruto de su experiencia. Deben recuperar ese lugar que nunca debieron perder
Aumento sustancial de las Jubilaciones, particularmente las más bajas. Ningún miembro de la “Comisión de Expertos” se jubiló o se va a jubilar con 12, 15, 20, 30 o 40000 pesos.
Las jubilaciones no pueden ser fuente de financiación de sí mismas. No al IASS. Las Jubilaciones más bajas deben ser incrementadas en forma urgente (son una verdadera vergüenza) hasta ½ canasta. La Constitución de la República, en su Art. Nº 67 garantiza “retiros adecuados” ; ¿adecuados a qué? Pues claramente el constituyente se refiere a una vida digna, sin carencias básicas y para poder disfrutar de la vida, de los nietos, poder ir un día al teatro, tomarse un taxi si lo necesita y comer todos los días en una vivienda decorosa.
Ningún lujo ni exceso.
Los trabajadores no resisten más deducciones de sus salarios. Más bien deberían reducirse. En el mundo, es uno de los países cuyos trabajadores más aportan. Mientras tanto, los empresarios vienen gozando de cada vez mayores exoneraciones. Las exoneraciones al sector privado deberían justificarse en casos de contingencias específicas, situaciones de riesgo ocasionales debidamente comprobadas y para evitar males mayores y no simplemente como regalías para atraer inversiones y asegurar el máximo lucro para los capitales invertidos. No al IRPF sobre el salario. El salario no es una renta. Es la devolución de una mínima parte de la riqueza creada con su trabajo.
Los trabajadores, jubilados y pensionistas, con sus grupos familiares deben acceder a prestaciones acordes a estos tiempos, desconocidas o inexistentes hace 60 años pero que hoy son una necesidad imprescindible como emergencia móvil, botón de urgencia para personas solas, servicio de acompañante, servicio fúnebre acorde y digno (cremación opcional, etc). Desarrollar el Sistema de Cuidados .Cobertura de medicamentos caros y prótesis, cualquiera sea su costo. Además de Residenciales estatales para ancianos (como el Pyñeiro del Campo) con todos los servicios suficientes y personal vocacional especializado, distribuídas estratégicamente en todo el territorio nacional, preferencialmente cerca de sus lugares de residencia habituales.
Los trabajadores aportaban con el régimen anterior el 15% al BPS. Ahora aportan el 7,5% al BPS y el 7,5 a las AFAPS. Sin embargo, el BPS (Pilar estatal) hace frente, además de las jubilaciones y pensiones, a múltiples prestaciones que cubren no sólo a los viejos sino a todas las edades desde antes de nacer hasta despuésde morir: Seguro de Paro, Subsidio y asistencia médica prenatal, Subsidio por maternidad, seguro de enfermedad, etc, mientras que la AFAPS van en coche: sólo otorgarán una jubilación equivalente a los ahorros individuales divididos los meses “previstos de vida” … que ellos estipulan hasta una edad de 110 años.
Recordar la situación de los “cincuentones” que se resolvió (previa movilización y recursos legales) con una ley Compensatoria y que pagó (¿quién?) “Papá” Estado.
Las bonificaciones por insalubridad se deben otorgar independientemente de la voluntad de aporte extra de los empresarios.
Las pensiones por incapacidad se deben otorgar independientemente de las condiciones socioeconómicas o al menos limitar esas condiciones a sectores de altos ingresos.
Los muchachos de CERES hablan de “Esperanza de vida” más alta y plantean que hay que trabajar y aportar más años para solventar esos años más de vida. Sin embargo, Esperanza de Vida mayor no significa que se envejezca más tarde.
La Esperanza de Vida no se mide por la edad máxima que alcanza la gente más longeva; se mide como la “media” de la edad de la muerte.
Las estadísticas de Esperanza de Vida se calculan como un promedio previsto en el momento de nacer y también por deciles (hay otras escalas) lo que significa que si aumenta la E.de V. no es porque se envejezca más tarde, sino porque la gente muere menos, más temprano.
De hecho desde hace decenas de miles de años, desde el paleolítico, la evolución biológica del Homo Sapiens ha sido prácticamente insignificante. De no mediar las rudas condiciones de vida y los constantes riesgos que afrontaban, ninguna condición biológica hubiera impedido a aquellos hombres primitivos llegar a los 90 años de edad.
Si en una población la mitad de la gente muriera en el primer año de vida y la otra mitad a los 80 años, diríamos que la Esperanza de Vida de esa población es de unos 40 años. La longevidad no tiene nada que ver.
Las fuerzas empiezan a menguar notoriamente, las capacidades se reducen y los sentidos y reflejos decaen, tanto hace siglos como en la actualidad, alrededor de los 60 años. Continuar trabajando obligadamente implica riesgos insospechados.
Por cierto, los avances de la medicina han logrado extender algo la vida de nuestros ancianos pero eso ha ocurrido para todas las edades. Pero lo realmente revolucionario, lo que ha alterado profundamente la “Esperanza de Vida” desde la primera mitad del sigloXX y se ha continuado acelerando explosivamente, son los siguientes factores:
*) La disminución drástica de la mortalidad infantil en nuestra poblaciones (aunque vastas regiones del planeta están aún muy retrasadas).
*) Los descubrimientos en Medicina, en particular los antibióticos y vacunas, Cirugía y Trasplantes, etc.
*) Las políticas Públicas en:
a- Seguridad Vial y Prevención Laboral.
b- Prevención de enfermedades y suicidios.
Todos estos avances (en curso), no solo han conseguido que más personas tengan chance de llegar a viejos, eventuales jubilados, sino que, paradójicamente, recuperan ingentes cantidades de trabajadores para el mundo laboral, futuro en el caso de los niños y actual en el caso de los jóvenes, con sus aportes a la Seguridad Social y concurriendo por tanto al financiamiento del sistema.
Cuando en el resto del mundo se está hablando de reducción de la jornada laboral como forma de repartir el trabajo existente entre la mano de obra disponible y combatir el desempleo, es un despropósito pensar siquiera en retrasar el retiro de los trabajadores mayores retrasando el ingreso de las nuevas generaciones al trabajo genuino.
Nelson San Martín

domingo, 26 de julio de 2020


Pequeño homenaje a los Obreros del vidrio, héroes anónimos y olvidados de una epopeya que no fue.


La Fábrica de Vidrio

Aquella mañana de julio amaneció esplendorosa. -En algún lado hay flor de helada- dijo algún compañero. Había una gran ansiedad y expectativa en la gente pues habían avisado a los obreros de la planta que en algún momento de esa mañana vendría el ejército a proceder al desalojo de la fábrica, que aspiraban que fuese tranquilo y ordenado.
Desde el primer día, se había concentrado buena parte del barrio frente a los portones de la fábrica de vidrio (Cristalerías del Uruguay, Comercio entre Asamblea y Rivera) en apoyo de los Obreros que habían ocupado la planta de producción como ya estaba decidido por la Central para el caso de Golpe. La respuesta había sido inmediata y masiva; habían tanto Obreros como vecinos de todo pelo y color. Particularmente me impactó ver al “Loco” Cabrera, connotado pachequista del barrio y compañero de la “Potota”, hincha Nº 1 del Alto Perú, no solo ocupando la Fábrica, sino arengando a sus compañeros con la consabida consigna “¡Acá no se rinde nadie, carajo!”. 
Se había organizado rápidamente una especie de comisión de apoyo y nosotros, militantes de Comité de Base Alto Perú, teníamos asumido que la tarea del momento era “Todo El Apoyo A La Huelga”. Entonces se imponían tareas de propaganda (clandestinas por cierto) y en nuestro caso barriadas para recabar alimentos aprovechando el conocimiento que cada comité tenía de los vecinos que podían aportar (formando una red con los otros comités de la coordinadora “L”). Nadie se quería ir y desde la primera noche, los Obreros nos permitieron el acceso a un espacio que creo que aún existe en la vereda de enfrente, justo frente a los portones de la calle Comercio. Era un depósito que además del galpón cerrado con frente sobre el retiro nuevo tenía un espacio abierto entre el galpón y el retiro antiguo sobre la vereda, que si bien estaba descubierto tenía la ventaja de estar cercado por un muro mediano y rejas, además de tener altas pilas de envases que dificultaban la vista desde el exterior. 
Así quedó instalado un cantón que (sobre todo en las noches) mantuvo una vigilia, supo de guitarras, tanques con fuego y calor humano en aquel invierno. La Fábrica de Vidrios era más que una fábrica; era un símbolo del Buceo (y Nuevo Malvín) donde vivían muchos de sus Obreros y acostumbrado desde siempre a los pitos de entrada y salida del personal, ahora en silencio.
Había un ambiente festivo, tal vez ingenuo, tal vez irresponsable, de risas, guitarras y canto, seguramente intentando de borrar la realidad ominosa que ocurría más allá de nuestra percepción directa. Nos juntábamos allí, “como enanos que no se animan a quedarse solos”, íbamos y veníamos, animándonos unos a otros y sobre todo haciendo sentir a los Obreros que no los dejaríamos solos.

Los hornos.
Durante los días, se organizaron algo así como “visitas guiadas” en las que formando pequeños grupos de no más de siete u ocho personas, los Obreros nos permitían entrar a la planta y nos acompañaban a visitar las instalaciones, en particular los hornos (no recuerdo si era uno o más). La visión de la zona de los hornos era surrealista, casi onírica: en un recinto cerrado, con un calor contrastante con el exterior, todas las luces apagadas, iluminaba la escena indirectamente la potente luz amarilla que provenía, a través de pequeñas troneras, del vidrio incandescente en las entrañas del horno y teñía los torsos desnudos de los Trabajadores que parecían de bronce. En la oportunidad que me tocó, el guía introdujo por la tronera una especie de pinza larga como de varillas de metal y extrajo del interior del horno (que brillaba como el Sol) una porción de una melaza luminosa que inmediatamente comenzó a disminuir su fulgor y con ayuda de otra herramienta, le tironeó de un lado y de otro como si fuera plasticina, le estiro de aquí y de allá y rápidamente, ya sin brillo quedó conformada una pequeña jirafa que luego, una vez enfriada del todo, se llevó prestamente un compañero. -Los hornos hay que mantenerlos encendidos, no se pueden apagar - nos explicaba -Si se apagan, volverlos a prender lleva mucho tiempo, varias semanas hasta alcanzar la temperatura necesaria para fundir y procesar el vidrio.

Los “dirigentes”.
Recuerdo que pululaban dirigentes intentando afiliar a compañeros sin partido que eran muchos. A mí una noche me llevaron hasta un auto (- Alguien quiere hablar contigo-). Era un dirigente del PC del barrio que yo ya conocía.
- Hace tiempo que observamos tu compromiso, bla, blá… Tenés que estar en el partido.
- Usted no me conoce mucho pero los muchachos ya saben las diferencias que tenemos.
– Pero nosotros también tenemos diferencias dentro del partido, tendrías donde desarrollarte y además todo el apoyo de millones de comunistas en todo el mundo que no te dejarían solo…
- Pero es que yo no pienso ir a ningún lado… (resumiendo):
- Bueno, pero igual…
- Bueno, pero no…
En realidad no estábamos lejos en la teoría, pero me rechinó que mientras había gente jugándose el pellejo o la libertad por ahí, los tipos estuvieran haciendo una campaña de afiliaciones y para peor, que se me ofreciera de carnada un “palenque donde rascarme” para irme.

Aprestándose al desalojo  (Foto de Aurelio González)

Finale Molto Vivace.
Avanzada la mañana, llegó un camión con varios oficiales que se aproximaron hasta la entrada mientras los trabajadores se agolpaban desde el interior sobre los portones donde colgaba una gran Bandera uruguaya y nosotros salíamos lentamente del cantón y nos ubicábamos sobre la senda opuesta de Comercio y la vereda. Tras un parlamento breve con los Obreros, donde se dispuso que quedarían en planta los Obreros necesarios para mantener los hornos, los militares se retiraron y los Obreros descolgaron la Bandera, abrieron los portones y salieron a la calle con la Bandera al frente ante el aplauso del barrio que rápidamente se mezcló con ellos y se formó una columna importante que, cantando el Himno, se orientó mirando hacia Av. Italia. Todos nos empujábamos para ir adelante tomando un trocito de la Bandera. La marcha avanzó rápidamente y unos veinte o treinta metros antes de la esquina con Ramos, un grupo de soldados apareció desde las dos bocacalles y se dispuso a bloquear el paso con los fusiles en mano. Sin titubear, la gente continuó su paso y unos metros antes de llegar los soldados levantaron sus fusiles hasta la cintura haciéndolos chasquear. No valió de nada y ante el avance decidido, se abrieron permitiendo el paso. Al llegar a Pérez Gomar se da la misma situación y ya terminado el himno se dio lugar a las consignas: “¡¡Soldado, Soldado, también sos explotado!!”; “¡¡El Pueblo, unido, jamás será vencido!!” y alguna otra. En Dalmiro Costa aparecen otra vez, no hay vacilación, vuelven a abrirse cuando llegamos sobre ellos y ya no los veríamos más por el resto de la marcha. Continuamos por Comercio y doblamos por Humberto 1º rumbo a Llaguno y Cía., un aserradero y carpintería industrial que se encontraba ocupada y hacemos un alto para hablar con ellos y darles ánimo. Proseguimos sin que nadie nos moleste por Humberto 1º, Samuel Blixen, ¿hasta Mariscala? (ya no recuerdo), cruzamos Av. Italia, seguimos por el Cno. Euskalerría, Tabobá hacia el centro (ahí nos damos cuenta que el destino es el Club de las Cristalerías del Uruguay, en Gauna casi Santander.). A esa altura de Tabobá sale la gente de sus casas, familias enteras y nos aplauden, desde las puertas o desde las veredas; algunos coreaban con nosotros. Era muy emocionante. Los gritos no decaen, mas bien se intensifican: “¡¡Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar!!”; “En un bosque de la China, un milico se perdió; ojalá se pierdan todos la P. que los P.”. Llegamos a Santander, doblamos hacia Av. Italia y al llegar a Gauna vemos un dispositivo policial con roperos, lanzaagua, y muchos policías con palo o lanza gases en mano . Sin esperar más, se dasató la represión, se lanzan corriendo contra la marcha mientras hacen llover cartuchos de gas muchos de los cuales rebotan en las abundantes y peladas ramas de los árboles. Una compañera se cae pues ¡¡tiene tacos!!, la levanto en el aire y la llevo casi flameando hacia Tabobá, con gran suerte pues algunos milicos corrían más rápido que nosotros y los veía pasar a mi costado por el medio de la calle detrás de otros compañeros a quienes les daban palo o los retenían, lo que los distrajo de nosotros. Doblamos por Tabobá hacia el centro y la chica ya no puede aguantar la corrida. Cruzando hay una casa que tiene un porche con un murito sobre la vereda y nos sentamos ahí ridículamente como si fuéramos una pareja mientras ya llegó el grueso del entrevero a la esquina. Se abre la puerta detrás nuestro y un hombre nos dice “- Adentro, dale, adentro!!”. Antes que terminara de decirlo ya estábamos adentro.
Rápidamente, como había comenzado, volvió la tranquilidad y el silencio a la calle, aunque nosotros nos quedamos un buen rato departiendo con aquella buena gente. Cayendo el Sol y asegurando que todo estuviera todo bien afuera, nos despedimos y acompañé a aquella muchacha, siguiendo las calles interiores y evitando las principales hasta su casa, ubicada en Plaza de los Olímpicos, muy cerca del Comité de Base de ese nombre al que pertenecía. Al llegar ya de noche, un grupo de familiares y vecinos alarmados por su ausencia prolongada, nos recibieron con alegría y alivio. Habían varios compañeros conocidos de la Coordinadora, de ese Comité y de “Malvín 5” y tenían contactos con políticos y dirigentes importantes. Así supimos que aparentemente no había ningún lesionado serio, salvo magullones, pero habían detenido a varios compañeros de la marcha y no se sabía nada de su suerte.
En ese interín llega alguien con una noticia que despertó gran expectativa. Los Obreros de mantenimiento , a través de uno de los directores de las Cristalerías, un político colorado prominente (cuyo apellido no recuerdo, solo que empezaba con “S”), habían anunciado que si no aparecían los compañeros sanitos y salvos de inmediato, dejarían apagar los hornos y se retirarían de la Fábrica. Hay que aclarar aquí algo que los obreros del vidrio saben muy bien y es que esos hornos se pueden apagar relativamente rápido pero es necesario mucho tiempo (varias semanas) para alcanzar la altísima temperatura que los torne operativos. Es fácil imaginar el revuelo que causó esta noticia. También ahora se sumaba la preocupación por aquellos Obreros osados, pues no sabíamos todavía hasta donde podrían llegar estas bestias…
Luego de unas pocas horas, larguísimas para aquella tensa vigilia, llega otra noticia: Habían liberado a los detenidos, que ya estaban todos en perfecto estado en sus casas. La sensación fue de victoria, nos saludábamos todos y nos felicitábamos. Sentíamos que se le había doblado el brazo a la dictadura, que ésta había nacido huérfana, sin apoyo popular y tenía los días contados. Esa noche, finalmente, nos fuimos a dormir con una sonrisa dulce de esperanza.
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De alucinada esperanza, pues esa noche duró 12 años y comenzaba otra época, de retraimiento, de inxilio…de ciudadanos A, B y C... de persecuciones, torturas, desapariciones y muerte... Otra historia…. Para los Obreros del vidrio, lo que no pudo la dictadura, ocurriría en “democracia”: otras huelgas y otras ocupaciones no pudieron detener el cierre definitivo de la Fábrica de Vidrio.

Nelson San Martín

sábado, 7 de marzo de 2020

Privatizando la vida.

Manifestación durante la huelga general contra la reforma de las pensiones en Burdeos (Francia) el 16 de enero de 2020.
PATRICE CALATAYU PHOTOGRAPHIES

Pensiones: 

la última trinchera política

En Europa y América Latina las jubilaciones son las protagonistas en la batalla material y simbólica frente al neoliberalismo.
En su defensa nos jugamos algo más que una cuota de los presupuestos
Iván Olano Duque 25/02/2020




En víspera de Navidad, el ballet y la orquesta de la Ópera de París se reunieron frente al Palais Garnier y representaron extractos de El lago de los cisnes bajo inmensas pancartas de huelga. Unos días antes, los músicos de la Ópera de Lyon esperaron a que se levantara el telón para leer, frente al teatro lleno, un comunicado en apoyo a la huelga general y anunciar la anulación del concierto. Y mientras en toda Francia los trabajadores de la cultura, del sector educativo, de servicios sanitarios y de emergencia, del sistema ferroviario y de los transportes metropolitanos están en las calles, junto a los sindicatos, en la huelga más importante de los últimos veinticinco años, y se anuncian nuevas jornadas de movilización masiva, y el gobierno de Macron quema todos los cartuchos para derribar uno de los sistemas de pensiones más justos del mundo, los huelguistas en París señalan a su verdadero adversario y acaban de rebautizar el Ministerio de Economía y Finanzas como “Ministerio de lobbies financieros”.
No es sólo una disputa francesa. Podemos encontrar imágenes complementarias en el nuevo gobierno de la coalición progresista en España anunciando su primera medida, la actualización de las pensiones al IPC; o incluso en la Plaza Dignidad (antes Plaza Italia) en Santiago de Chile, llena de ciudadanos contra el fraude neoliberal –contra un sistema de pensiones privado que después de cuatro décadas sólo pensiona en promedio con un 38% del salario, 28% para las mujeres– y recibiendo el nuevo año con las canciones de Inti Illimani y Quilapayún. 
Como una bestia acorralada
Más que un decálogo de medidas económicas, el neoliberalismo es un aparato ideológico tan corrosivo y antipopular que sólo puede iniciar su marcha aceitado por la violencia, o al menos por una gran ruptura social, como la crisis de 2008. Y una vez que irrumpe en el poder, que legaliza y blinda el supremacismo del capital y la industria financiera por encima de cualquier consideración sobre los derechos y la dignidad humana, defiende su posición como una bestia acorralada. 
Es un rasgo llamativo del proyecto neoliberal: su agresividad innata. Agresividad mediática y cultural, agresividad en las ramas del poder público, agresividad en las calles con las armas a su disposición. No hay timidez ni pasos atrás, sino una permanente huida hacia adelante. 
Eso explica la escalada de la violencia policial en Francia en los últimos diez años –desde que los halcones neoliberales empezaron su avanzada– con la complicidad y el aliento de los medios de comunicación. Luego de algunos años de incredulidad y melancolía popular, la irrupción y persistencia de los Gilets jaunes se ha saldado con mutilaciones en serie y más de dos mil heridos, según el recuento del periodista David Dufresne. Y esa agresividad innata explica también que ante la huelga más importante de la historia reciente en Francia (estos días vemos la convergencia de los Gilets jaunes y los huelguistas contra la reforma a las pensiones) Macron afirme, con fingida sonrisa de asesor bancario, que seguirá con la reforma, que no podrá detenerse, y que sólo puede ofrecer esa suerte de esquirolaje generacional: aplicar las medidas “progresivamente”; es decir, que los trabajadores de hoy se contenten con salvar su pellejo y sacrifiquen a los trabajadores de mañana.
El consenso de las oligarquías latinoamericanas
La relación entre neoliberalismo y violencia es incluso más explícita en Latinoamérica. El paradigma impulsado por Thatcher y Reagan se impuso en Chile a sangre y fuego por el golpe de Estado y la dictadura de Pinochet. Desde entonces Chile ha sido la gran vitrina propagandística del neoliberalismo, pero también el cristal que permite ver su engranaje interno. Es históricamente irrefutable: en el ADN del “neoliberalismo real” están el autoritarismo, la represión y el terrorismo de Estado. 
Y las oligarquías latinoamericanas encontraron en esa máquina ideológica la expresión de todos sus deseos. Las diferencias puntuales son menos significativas que el consenso de las privatizaciones, el despido de funcionarios, la precarización del mundo del trabajo y las reformas fiscales regresivas. Y si hay que defenderlo con los tanques en las calles, pues se hace. Ahí está el ejemplo de Chile, con la brutalidad de los carabineros rememorando en la segunda década del siglo XXI los años de dictadura (un dato elocuente: Carabineros y Fuerzas Armadas tienen, a diferencia de todos los chilenos, un régimen pensional público y garantizado). Ahí están las protestas masivas contra el regreso del FMI al Ecuador y el “paquetazo” (la contrarreforma) de Lenin Moreno; ahí está el golpe de Estado evangélico y racista contra Evo Morales en Bolivia. Y ahí está la creciente movilización social en Colombia ante la desigualdad y las políticas neoliberales mientras el poder establecido –legal e ilegal– criminaliza la protesta y continúa la masacre cotidiana de líderes sociales.
Las pensiones no son sólo un negocio potencial para la industria financiera. Las pensiones públicas son un pilar del pacto social, un poderoso símbolo que delimita el sentido mismo de la convivencia
Colombia sirve para ilustrar este consenso neoliberal de las oligarquías latinoamericanas. La historia es así: en 1990, en un evento en Lima convocado por el entonces candidato presidencial Mario Vargas Llosa, Juan Manuel Santos –miembro de un linaje bicentenario de expresidentes y magnates– quedó deslumbrado ante las palabras de José Piñera, exministro de Pinochet, hermano de Sebastián Piñera y creador del sistema privado de pensiones chileno implantado una década antes. Santos regresó a Colombia con el pulso acelerado a hablarle al presidente electo César Gaviria sobre la conveniencia de copiar en Colombia el modelo chileno que –en sus propias palabras– estaba “dinamizando el mercado nacional de capitales”. Fue tal el entusiasmo de Santos, que tres meses después Piñera llegó a Bogotá, dio una conferencia pública sobre el ejemplo chileno, recibió el aplauso unánime de la prensa, la élite política y empresarial, y luego se encerró durante cinco horas con el nuevo presidente y su equipo económico. Era justo lo que estaban buscando. Tres años después, y junto a una batería de medidas neoliberales, se aprobó la Ley 100 que liberalizó el modelo de sanidad y pensional en Colombia. Su ponente principal fue el entonces senador Álvaro Uribe Vélez.
Así, la privatización parcial de las pensiones que se realizó en Colombia hace veinticinco años –que hoy también colapsa puesto que anuló un derecho y convirtió la seguridad social en una ficha más en la ruleta del sector financiero– tiene la sangre de Pinochet, sus gurús neoliberales, y de los principales voceros políticos de las dos facciones del poder establecido en Colombia: la oligarquía centralista y financiera, y la oligarquía periférica y de carácter feudal, aliados desde entonces en un fundamentalismo neoliberal que, podemos afirmar, ha causado más muertos que el conflicto armado. 
Derrumbando mitos
Con la explosión del descontento popular chileno frente al neoliberalismo las redacciones de los grandes medios se pusieron en alerta. El “gran ejemplo”, el horizonte de acción neoliberal, el mito repetido hasta el hartazgo por los gurús de las privatizaciones se estaba derrumbando. ¿Cómo seguir con la cantinela del milagro chileno mientras las multitudes ocupaban las plazas contra el endeudamiento masivo, la concentración de la riqueza, el poder político de las élites, el alza de tarifas en los servicios públicos y un sistema pensional de ahorro individual obligatorio que –para volver al eufemismo tecnocrático de Santos– sólo sirve para dinamizar el mercado nacional de capitales? El argumentario de emergencia causó risa: infiltrados bolivarianos, complot del Kremlin, una súbita e injustificada histeria colectiva. En un audio filtrado, Cecilia Morel, esposa del presidente Sebastián Piñera (la nostalgia monárquica de distintos países aún dice “primera dama”), ilustró bien la burbuja clasista y racista en la que viven las oligarquías latinoamericanas: con tono de alarma y sincera incredulidad dijo que las protestas en Chile eran “como una invasión alienígena”.
Pero en lugar de cuestionar las causas del descontento popular y meter en cuarentena las tesis de los Chicago Boys, el ejército mediático y político del neoliberalismo huye hacia adelante. Y en su huida –su avanzada– el gran objetivo son los sistemas públicos de pensiones que aún sobreviven. ¿Por qué? La hipótesis es esta: las pensiones no son sólo un inmenso botín, un negocio potencial y muy lucrativo para la industria financiera. Las pensiones públicas son también, por definición, un pilar del pacto social en un proyecto democrático, un poderoso símbolo que delimita el sentido mismo de la convivencia, la última y más importante trinchera política en defensa de algo incluso más importante que un futuro digno: un presente compartido. 
De senectute politica
El helenista español Pedro Olalla ha escrito una apasionada reflexión sobre la vejez: De senectute politica. Carta sin respuesta a Cicerón (Acantilado, 2018). Con amplias referencias a la Antigüedad griega y romana, con la mirada puesta en las sociedades actuales y la usurpación del proyecto democrático –de la palabra democracia–, Olalla entabla una conversación con Marco Tulio Cicerón y su obra Cato Maior de senectute, una de las más antiguas y notables defensas de la vejez como un capítulo valioso de la experiencia humana. Entonces, tal como ahora, abundaban los elogios a la juventud. Pero Cicerón, acaso para consolarse, sintiendo la doble vulnerabilidad de su edad y posición social, vio la necesidad de escribir una obra –en palabras de Olalla– “no porque la vejez sea buena”, sino “para que la vejez sea buena”. 
Siguiendo, pues, a Cicerón, Olalla nos alerta contra el prejuicio y la estigmatización, cómo ese error habitual de atribuir una serie de vicios de la personalidad a la vejez (que vuelve a la gente huraña, irascible, retrógrada), cuando en realidad son defectos de algunas personas, un carácter que siempre han traído consigo. Cuestiona, también, los descalificativos habituales a quienes, después de determinada edad, no renuncian al erotismo, como si se tratara de algo indigno para sus años y que debieron haber superado hace tiempo, cuando lo realmente indigno es negarles a otros –negarnos a nosotros mismos– “una de las más profundas y complejas pulsiones de la vida”. Y con el tono cálido de quien le escribe a un amigo nos dice que la virtud no riñe con la edad, que es justo distinguir senectud de decrepitud y que “envejecer bien no es, en el fondo, un acto de renuncia, sino de voluntad”.
Por todos lados encontramos las mil y una variaciones del mismo mensaje: que el envejecimiento es una calamidad personal y la vejez es una calamidad social
De manera que lo realmente nocivo es todo prejuicio sobre la vejez, toda condena anquilosada en el imaginario colectivo, no sólo porque deslegitima a buena parte de la población e impulsa su exclusión, sino porque nos cierra las puertas a vivir ese periodo, esa tercera edad, como un desafío digno y lleno de posibilidades. Y si envejecer bien nos compete a todos, tal cosa es absurda si la entendemos como un ejercicio individual, y no como lo que realmente es: un empeño compartido. Dice Olalla:
Tú has dejado claro en tu obra, al hablarnos de que las dificultades de la vejez no provienen tanto de la edad como del carácter y de la actitud vital de las personas, que envejecer es, en un alto grado, un empeño ético; y yo deseo ahora que reflexionemos sobre si el hecho de que nuestra sociedad esté o no organizada y facultada para posibilitar ese empeño no hace del envejecer, también, un propósito político. 
Una población sin autoestima
Si el desprecio a la vejez y su confusión con la decrepitud era ya un lugar común hace dos mil años, hoy es, además, peligroso, porque refuerza la lógica antihumanista del capital. Cuando nos dicen que aquel que no es productivo es una carga para la sociedad, cuando repiten el sofisma de que la curva demográfica –la proporción de viejos en la población– es una amenaza para la economía, cuando se tolera que después de décadas de contribuir y existir en sociedad haya ancianos en la precariedad o al filo de la miseria en realidad nos dicen que ya hay otra lógica, otro criterio rigiendo la sociedad, y que el centro de la cuestión ya no es ni será la dignidad humana.
Por eso, porque refuerza la lógica del capital, es que su mismo aparato ideológico impulsa la exclusión, la condena, la estigmatización cultural de la vejez. Por todos lados encontramos las mil y una variaciones del mismo mensaje: que el envejecimiento es una calamidad personal y la vejez es una calamidad social. La consecuencia es un creciente desprecio a la vida, y con ello no sólo están dinamitando las bases de la convivencia, sino ante todo la capacidad de acción colectiva.
Por eso buscan derribar los sistemas públicos de pensiones, el andamiaje institucional que contribuye a garantizar las condiciones materiales de una vejez digna. Y por eso me parece tan pertinente el libro de Pedro Olalla. Hay que decirlo aunque suene obvio: la batalla institucional es un reflejo focalizado de la batalla cultural. Y el afán neoliberal por destruir cualquier proyecto de dignidad y justicia para los ciudadanos de mayor edad no es otra cosa que un esfuerzo por someter al conjunto de la sociedad. Olalla se refiere acá a la población mayor, pero sigue siendo cierto cuando se aplica a todas las edades: 
Nada conviene más a un orden egoísta como el que hoy rige el mundo (...) que una población sin autoestima, con consciencia de culpa y dispuesta a aceptar, como algo inevitable, el trato deficiente que recibe. 
Pero ¿a qué edad somos viejos? 
Casi al principio de su libro, Pedro Olalla cuenta que varios pensadores griegos dividían la vida humana en tramos de siete años –el número sagrado de Apolo–, y que “el punto más crítico del tránsito entre ellos es el cierre de noveno tramo, que por eso conocen como gran climaterio”. Era una generalización numérica forjada más por la estética que por la biología, pero no deja de ser curioso que ese umbral –nueve veces siete– sea más o menos el mismo que establecemos en las sociedades de hoy para señalar, si no la vejez, al menos el término razonable de la vida laboral: los sesenta y tres años. 
Pero los tiempos humanos son mucho más complejos. No es el número de vueltas alrededor del sol, sino una larga serie de circunstancias personales y sobre todo sociales las que determinan el inicio de la vejez, la pérdida progresiva de determinadas facultades, la entrada a un nuevo capítulo en el pacto social. Por tanto, el término razonable de la vida laboral no puede ser el mismo para todos.
Un sistema de pensiones que no establezca distintas edades de jubilación con relación al oficio (su riesgo, sus condiciones, sus exigencias físicas y mentales) es, de entrada, un sistema injusto. Eso es lo que desea implementar Macron en Francia: en lugar de los cuarenta y dos regímenes distintos del sistema pensional actual –resultado de luchas sociales y de consensos históricos– y que incentivan la movilidad social –pues tienen en cuenta, tanto en el sector público como privado, los mejores años laborales– el proyecto de reforma a las pensiones establece un único sistema por puntos que iguala por lo bajo, acaba con todo espíritu de justicia, toda condición específica y, con un tramposo discurso de igualdad, está diseñado para disminuir las cotizaciones sociales de las grandes empresas y aumentar sus beneficios mientras apunta a normalizar la incertidumbre y la precariedad en el mundo del trabajo. 
La longevidad está determinada por la clase, lo que implica que la mayoría de los trabajadores no vivirá tanto como quienes perciben rentas más altas
Buena parte de sus argumentos son un lugar común en muchos países. Buscan uniformizar la edad de pensión, pero también aumentarla, y para ello se basan en falacias e interpretaciones amañadas de la estadística, como el aumento de la esperanza de vida. Lo explica bien el profesor Vicenç Navarro: el aumento de la esperanza de vida no significa que los viejos vivan más, sino que los jóvenes y niños mueren menos (Catón el Viejo, el político del siglo II a.C. que Cicerón elige como personaje para su diálogo, vivió hasta los ochenta y cinco años). También ignoran, a propósito, que la longevidad está determinada por la clase, lo que implica que la mayoría de los trabajadores no vivirá tanto como quienes perciben rentas más altas, y que, en los regímenes pensionales financiados por las cotizaciones del trabajo, el problema no es el envejecimiento de la población (el aumento del número de pensionistas) sino la precarización del mundo del trabajo que, desde luego, ellos mismos impulsan. 
Pero, en todo caso, el debate económico es posterior y menos determinante que el debate ético y político. Si no podemos vivir con dignidad los últimos años de nuestra vida, ¿entonces cuándo? Si la riqueza acumulada no sirve para garantizar un bienestar mínimo a la población de mayor edad, entonces ¿para qué la riqueza? ¿Qué sentido tiene la convivencia? Y, sobre todo: ¿quiénes son los voceros de la supuesta insostenibilidad de las pensiones públicas y qué garantías de bienestar material tienen ellos en su propio futuro? La violencia evidente del libreto neoliberal, su brutalidad, su desprecio a lo humano no debe hacernos caer en el error de asimilarlo a algo impersonal, una suerte de virus que nos condena a todos por igual. No: detrás hay gente calculando beneficios, una clase, nombres propios. 
La biografía colectiva
Envejecer bien, envejecer con dignidad es, en cualquier sociedad, un proyecto al mismo tiempo individual y compartido. Nos compete y depende de todos. Y si hay un alto propósito político es aspirar a este buen envejecimiento, a ese diálogo con las transformaciones del cuerpo y la consciencia, pero también suscribir y fortalecer un pacto social que lo permita, lo estimule y sepa aprovechar sus frutos. En últimas, esto no se trata de cuidar más a determinado rango de edades, sino de reconocer su potencial –su conocimiento acumulado, su nueva relación con el tiempo– para contribuir al bienestar común. Y en esa búsqueda de un buen envejecimiento y una buena relación con la vejez nos enriquecemos todos. Lo dice mejor Pedro Olalla:
Pues se me figura, Marco, que no basta para una buena vida ser buen autor de la biografía propia, sino también ser coautor, y bueno, de la biografía colectiva.
Por todo esto, las pensiones son protagonistas en la batalla material y simbólica frente al neoliberalismo. No es fortuito que en las movilizaciones sociales de los últimos años en España nadie haya estado tan organizado y determinado como los pensionistas. No es poco significativo que la gran vitrina propagandística del neoliberalismo haya sido inaugurada por una dictadura sangrienta, y que el pueblo chileno esté hoy en las calles, determinado contra la violencia económica que se parapeta en la violencia política, mientras la gran prensa se desespera por ocultar el desmoronamiento de un mito. Y no es un dato menor que las movilizaciones más importantes en Francia de los últimos veinticinco años (y que aún pueden seguir creciendo, transformarse, expresar un malestar más amplio) sean, precisamente, contra la voracidad de la industria financiera y contra el cinismo de sus portavoces que salen a decir, con fingida sonrisa, que no hay riqueza suficiente, que llegó la hora de aceptar la obsolescencia programada de seres humanos, que los derechos sociales son cosa del pasado y que las injusticias de toda una vida ya no tendrán siquiera el consuelo de una vejez serena.
En la defensa de los sistemas públicos de pensiones nos jugamos algo más que una cuota de los presupuestos: hablamos de la consciencia de nuestra propia vida; de la resistencia vital a un modelo depredador, que normaliza el egoísmo y nos empuja al abismo; hablamos de nuestra integridad ética y política.
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Iván Olano Duque es escritor. Premio de ensayo “Miguel de Unamuno” por su libro El sueño de la especie. Siete ensayos al borde del abismo (Devenir, 2019).

https://ctxt.es/es/20200203/Politica/30875/pensiones-neoliberalismo-francia-pedro-olalla-ivan-olano-duque.htm

jueves, 21 de noviembre de 2019


De los Trabajadores y sus aportes


Toda la riqueza que se ha producido y se produce en el planeta es fruto de la tarea de los trabajadores.

De toda esa riqueza producida, un pequeña parte retorna a los trabajadores en forma de salario; el resto se lo apropian los patrones, ya sean privados, el propio Estado o los dos asociados.

En el régimen de esclavitud, el patrón otorgaba (otorga, pero es otro tema) al esclavo el lugar para vivir y la alimentación necesaria para reponer la fuerza de trabajo y trabajar al día siguiente. Con la “libertad” del esclavo y su transformación en asalariado, el patrón ahora le otorga un salario con el cual el trabajador debe solventar su vivienda, su alimentación y de su familia y demás necesidades. En la enorme mayoría de los casos ese salario es notoriamente insuficiente para cubrir esos gastos elementales.

La Seguridad Social surgió a través de la historia como la forma de atemperar o dar cobertura a los trabajadores cuando éstos se ven impedidos de trabajar por causa de accidentes, enfermedad, gravidez y por tanto dejan de percibir su salario. Luego el concepto se fue ampliando a otras contingencias y necesidades e incluso deberían ser incluidos en la Seguridad Social, todos los derechos básicos cuya cobertura es imposible con un salario estándar, como la vivienda, la salud, la Emergencia Móvil, la cobertura fúnebre y otros.

Dice el Artículo 67 de nuestra Constitución: “ … Las prestaciones previstas en el inciso anterior se financiarán sobre la base de:

A) Contribuciones obreras y patronales y demás tributos establecidos por ley. Dichos recursos no podrán ser afectados a fines ajenos a los precedentemente mencionados;
y
B) La asistencia financiera que deberá proporcionar el Estado, si fuere necesario.”

En nuestro caso, la salud está cubierta por un seguro, el FONASA, cuya cobertura se sostiene con un aporte obligatorio diferenciado (8% en el caso de un matrimonio con un hijo), que se suma al Montepío o aporte para las jubilaciones y pensiones (15%) a lo que hay que agregar seguros no obligatorios pero igualmente imprescindibles (y que NO SON baratos, aunque su costo particular si no se tiene la cobertura y se tiene la desgracia de necesitarlo es PROHIBITIVO) como la Asistencia Móvil en Emergencias, los servicios de acompañantes y cuidados y la cobertura fúnebre.

Estos seguros privados contratados tienen también la característica de no tener una cuota proporcional al ingreso sino un costo fijo, lo que implica que su incidencia en los salarios es inversamente proporcional al monto de los mismos: a menor salario, mayor es el porcentaje que se destina al pago de los mismos. Porque estos servicios, si bien no se incluyen en la Seguridad Social que tenemos, cubren contingencias reales de la vida que deberían estar cubiertas por ella, y al no estarlo por tanto requieren de la contratación de seguros particulares que se suman al presupuesto familiar. Seguros sociales que, además, lógicamente se encarecen más por el jugoso lucro de los empresarios privados incluido en su precio.

En algunos países (por ejemplo: en Inglaterra hace más de 50 años) está incluida la cobertura fúnebre en la Seguridad Social.

A todo ello hay que sumar el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) para todos aquellos trabajadores que superen los $29.078.-, salario bastante bajo cuyo monto representa la tercera parte del costo de una canasta familiar ($ 86.140.-, según Búsqueda, valor julio de 2019).

De modo que a ese trabajador que produce TODA la riqueza y que se le devuelve una pequeña parte de ella en forma de salario, debe hacer frente a la enorme mayoría del costo de su propia Seguridad Social, mientras que a las patronales que se quedan con la mayor parte de fruto del trabajo, se les han rebajado los aportes al 7,5% (anteriormente eran aportes iguales de patrones y empleados) o directamente se las ha exonerado.

Como hemos visto, además de los aportes para BPS y Salud que vienen descontados del salario del trabajador, éste debe hacer frente al pago de otros seguros inevitables, por lo que entre los descuentos y los seguros pagos de su bolsillo vienen a resultar en un gasto en Seguridad Social total cercano al 30% de su menguado salario, siendo además este porcentaje progresivamente mayor, cuanto más chico es el salario percibido.

Por todo lo antedicho y ante los adelantos sobre algunas medidas a tomar en una próxima reforma de la Seguridad Social, entre las que se repiten con más asiduidad el aumento de la edad mínima de jubilación (tema para otro articulo) y el aumento del porcentaje de los aportes de los trabajadores, nos parece verdaderamente perverso, de una iniquidad sin parangón, sugerir siquiera el aumento de los aportes obreros a la SS SS, puesto que no sólo humanamente no resisten más carga, sino que debería estudiarse la forma de reducir sus aportes actuales o incluir en las prestaciones del BPS coberturas contra contingencias como las que mencionábamos, en un marco de permanente aumento del Producto Bruto Interno Anual, del cual se hace tanta alharaca y propaganda y que es en definitiva fruto del esfuerzo de esos mismos trabajadores.

Es hora de que se pongan a aportar quienes hasta ahora se han beneficiado directamente del sacrificio de los trabajadores y es hora de que los trabajadores tengan un respiro.
Porque hay otras formas de financiamiento,

¡¡¡ NO AL AUMENTO DE APORTES DE LOS TRABAJADORES A LA SEGURIDAD SOCIAL !!!
¡¡¡ QUE COMIENCEN A PAGAR QUIENES TIENEN MÁS !!!

Nelson San Martín

Ponencia de Paloma Navas | FPAJ 2018 | "ENVEJECIMIENTO AE-FECTIVO"